La casa por fin terminó su remodelación. Rebeca y Amaranta ya eran unas adolescentes y Úrsula les hizo una fiesta. Para enseñarlas a bailar, llaman a Pietro Crespi, del cuál se enamoran las dos adolescentes. Amaranta desarrolla un rencor hacia Rebeca. Llega la familia Moscote conformado por 7 hijas. Aureliano Buendía se enamora perdidamente de una de las hijas, Remedios Moscote, ella tenía apenas 9 años. Pietro Crespi se va del pueblo y Rebeca se queda sufriendo internamente y Aureliano Buendía es el único que la comprende ya que estaba sufriendo del mismo mal de amor. Pilar Ternera se entera y consigue que se case con él, a pesar de que era impúber. Este matrimonio fue aceptado con la condición de que Rebeca cumpliera su sueño de casarse. Amaranta la amenaza con impedir su boda así sea con su muerte. Muere Melquiades. Al viejo José Arcadio Buendía se le iba la vida y el tiempo inventando mecanismos y estudiando los libros, y fue perdiendo el interés por el mundo real. Una tarde José Arcadio colapsa y Aureliano Buendía con la ayuda de diez hombres, lo amarran.
Aureliano Buendía y Remedios Moscote se casan. Rebeca estaba frustrada, porque se tuvo que aplazar su boda. El señor Moscote llevó un padre que se dió la tarea de edificar un templo que tardaría más de quince años en terminarse. Amaranta acepta la boda de Rebeca, pero con la condición de que fuera en el templo que se estaba construyendo. Una semana antes de la boda, Remedios muere con un par de gemelos atravesados en el vientre. Esto fue un cargo de conciencia para Amaranta, y ella adopta como un hijo a Aureliano José. El noviazgo entre Rebeca y Pietro se vuelve eterno, y ella vuelve a comer tierra. Regresa José Arcadio, y se casa con Rebeca, Úrsula los bota a ambos de la casa. Pietro empieza a fijarse en Amaranta. Se realiza una votación en el pueblo a cargo de Apolinar Moscote, y hace trampa al momento de contarlos. Aureliano Buendía acude al doctor farsante por un dolor en el hígado. Arcadio conserva una actitud liberal. Estalla la guerra en Macondo, ya que la ley marcial imper...
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